Uno de cada siete tripulantes se ha visto afectado.
Redacción Vivir
Síndrome de fatiga crónica, cáncer, depresión, problemas en la tiroides, hipertensión, colesterol alto, migrañas, pérdida de memoria, neumonías y bronquitis son algunas de las enfermedades que afectan a las tripulaciones de los aviones y que según recientes estudios estarían asociadas con tóxicos presentes en el aire de las naves.
Mientras en Estados Unidos, investigadores de la Universidad de Washington comenzaron el análisis de muestras de sangre de viajeros frecuentes, diagnosticados con síndromes poco comunes, en Inglaterra hace unas pocas semanas se supo que uno de cada siete tripulantes de aerolíneas británicas ha estado enfermo por más de un mes en el último año.
Al comparar la frecuencia de enfermedades, como depresión y síndrome de fatiga crónica entre pilotos británicos y la población general, se encontró una alta incidencia en los primeros. Por ejemplo, uno de cada 20 pilotos padece fatiga crónica frente a uno de cada 1.000 ingleses. Y el 20% sufre depresión cuando ese porcentaje es menor al 12% en la población general.
La causa del aumento de estas patologías no sería otra que el aire que se respira dentro de los aviones. Investigadores encubiertos, luego de tomar 31 muestras del aire de las cabinas en las aerolíneas más populares de Inglaterra, detectaron que 28 de ellas estaban contaminadas con altos niveles de fosfatos de tricesilo (TCP). Se trata de un organofosforado presente en el combustible de los aviones.
Los científicos creen que por su diseño, los sistemas de aire de los aviones actuales son los responsables de la mezcla de toxinas con el aire que circula en las cabinas. Los filtros diseñados para purificar el aire apenas remueven bacterias y virus, pero no toxinas. El doctor Mackenzie Ross, neurólogo clínico de la Universidad de Londres, aseguró que las cabinas contaminadas podrían estar afectando a más de 200.000 personas al año.
Tan serias son las preocupaciones por estos casos de intoxicación crónica, que la Administración Federal de Aviación en Estados Unidos ha exigido el reporte de todos los casos sospechosos y la empresa constructora de aviones Boeing modificó algunos de los sistemas de su nuevo 787 para que el aire que entra a la cabina no sea tomado a través de los motores.
Las autoridades de aviación en Inglaterra han dicho que por lo pronto seguirán colaborando con las investigaciones para que se aclare definitivamente la relación entre el aire de los aviones y las enfermedades de pilotos y viajeros frecuentes.
Fuente: El Espectador (18/08/09. Colombia)
Las investigaciones reseñadas en esta noticia y centradas en la contaminación ambiental del aire que se respira en el interior de los aviones en que viajamos, aún adoleciendo de una mención más completa a estos estudios, aún así se aportan datos y conclusiones válidas que son valiosas para detectar que al respecto hay un problema, para a partir de ello, poder prevenir posibles problemas de salud en futuros pasajeros de avión (sean estos, o no, “viajeros frecuentes”, puesto que las personas con predisposición; más sensibilidad; una edad u otra; el mismo género; o con patologías añadidas -como asma, alergias, sensibilidades dermatológicas, intolerancias, etc.-… pueden verse afectados por este tipo de exposiciones, tanto de forma inmediata y evidente, como de modo más difuso y a largo plazo).
En cuanto a la Sensibilidad Química Múltiple, evidentemente sus afectados somos los que más deberemos extremar los cuidados en caso de coger un avión.
Para ello, os recomiendo releer la entrada que hice hace unos meses para viajar y alojarse en sitios públicos (tren/hotel-hostal), y que es perfectamente válida para cualquier medio de transporte (1): CÓMO VIAJAR TENIENDO SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE: estrategia
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(1) Para los que nuestra SQM nos impida entrar en baños públicos y/o cafeterías (y por tanto hasta que lleguemos a nuestro punto de destino no podamos entrar a un servicio, ni comer nada -porque aún llevando comida en el macuto, no podamos quitarnos la mascarilla-), es de interés valorar los siguientes puntos:
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Fuente: Mi estrella de mar.
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Gracias por la difusión. Es importante porque lo expuesto en esta entrada que hice hace unos días, es una más de las situaciones que la gente vivimos de forma cotidiana en nuestro día a día, y no se es consciente de lo que estos actos diarios suponen para nuestra salud (el ambiente interior de los aviones, echarse encima todas las mañanas una serie de productos “cosméticos” en el cuerpo, comer cosas llenas de aditivos y demás cosas, etc.).
Lamentablemente, los enfermos de Sensibilidad Química Múltiple lo sabemos de manera clara porque la relación químicos tóxicos/salud es tan palpable en nosotros, que no podemos obviarla.
Por tanto, esta entrada supone uno de tantos “toques” que los que ya estamos enfermos por este tipo de cosas damos a los que no le dan importancia a estas cosas… ¡para que se la den!. Tanto para cuidarse ellos más, como para cuidar de su entorno y ser más conscientes a la hora de optar por comprar cosas sanas. Que por ahorrarnos unos euros, no destrocemos el Medio Ambiente y nuestra salud…
¡Un abrazo!,