LIQUIDANDO A OBAMA ANTES DE TIEMPO
LIQUIDANDO A OBAMA ANTES DE TIEMPO

El nerviosismo que los instigadores de la gran ofensiva político-ideológico-mediática llevan a cabo contra el presidente Obama y su gobierno arrecia tras la derrota de los candidatos demócratas en las elecciones para gobernador de Virginia y Nueva Jersey, pero el entusiasmo militante que los anima podría inducir a graves errores de juicio: faltan tres años para la elección presidencial y uno para las importantes parciales de otoño de 2010 (la cámara de representantes, un tercio del Senado y la mayoría de los gobiernos estatales).
El hecho central, el que alteró la conducta de los independientes, que son ya un buen tercio del total y votaron dos a uno por los republicanos, fue, según encuestas locales, la difícil situación económica, lo que es por completo coherente y podría servir, por ejemplo, para España. Ni siquiera con el fin oficial de la recesión gana puntos el gobierno, allí como aquí, por la sencilla real de que la economía real no crea empleos todavía.
Es verdad, además, que tal vez Obama no debió bajar al ruedo y apoyar sobre el terreno sobre todo a John Corzine en New Jersey, pero si no lo hubiera hecho se le habría reprochado lo contrario: falta de compromiso y culpable ausencia en la campaña electoral. Pero dicho esto, y asumiendo que es un revés de consideración, es de subrayar una especie de completo desinterés por las otras decisiones simultáneas de los electores, que no dejan lugar a dudas.
LOS OTROS RESULTADOS
Se elegían otras cosas, además de la dos gobernadurías. Los candidatos demócratas Bill Owens y John Garamendi ganaron los escaños vacantes en la Cámara de Diputados por designaciones para el gobierno de John McHugh, Secretario del US Army y Ellen Tauscher, subsecretaria de Estado. Solo ha merecido entre nosotros atención pública lo de Nueva York, porque los republicanos habían recusado allí a una candidata moderada consensuada, Dierdre Scozzafava, obligada a renunciar por los ultras que designaron a un radical de derecha, Doug Hoffman, que presentó un programa de clara resonancias.
Lo de California, casi ni mencionarse, pese a que Garamendi es nieto de vascos de Lekeitio y su caso podría suscitar algún atractivo adicional entre nosotros. Y los demócratas Dave Bing y Thomas Menino han ganado brillantemente las alcaldías de Detroit y Boston han ganado con toda claridad las alcaldías de Detroit y Boston. Y la cantada victoria con avalancha de Michael Bloomberg en Nueva York (él es un candidato independiente, multimillonario y liberal-conservador) se redujo a cinco puntos escasos (contra el 20 por ciento en 2005) y solo unos 50.000 votos frente al modesto y semidesconocido hace unos meses candidato demócrata Bill Thompson. Anoten que Bloomberg gastó en la campaña casi 90 millones de dólares de su peculio (que la lista de millonarios de Forbes estima en unos 16.000 millones), o sea trece veces más que el demócrata. Una victoria que parece esbozar una derrota no muy lejana.
El caso del alcalde neoyorquino, por lo demás, es un caso clásico de transformismo político benévolamente juzgado en su día como un ensayo integrador propio de una elección municipal, en la que los intereses de los votantes están menos teñidos de ideología o adscripción partidaria. Así, él fue sucesivamente demócrata (hasta 2001) después republicano confeso y ahora ha concurrido como el candidato de los “republicanos e independientes”… es decir, de los republicanos, que se abstuvieron de presentar un candidato explícitamente propio.
CONCLUSIONES PREMATURAS
El diagnóstico está por completo claro ahora si se toma el conjunto como un indicio creíble del estado de ánimo del americano medio. Depende de la situación económica hasta extremos que un editorialista del “Times” neoyorquino describía la semana pasada como pocas veces visto en la posguerra. Y eso es por completo racional y no puede ser combatido con una política de sloganes o encanto personal. Pero es que el gobierno Obama no vive de eso hace mucho tiempo y solo el público no iniciado insiste en ver al presidente como un icono del cammbio y no como lo que es: un político en estado puro y potencialmente tan pragmático como cualquiera.
Eso se advierte netamente en su programa exterior. No ha cancelado el extemporáneo escudo anti-misiles de Bush en Europa por nada, sino a cambio de una cooperadora actitud rusa en los conflictos de Asia central y del sureste y en el desarme nuclear, que dará un gran paso este próximo mes de diciembre con la esperada firma del nuevo Tratado SALT de reducción de cohetes estratégicos. Asimismo, su conducta se ha asegurado la colaboración de Moscú en la cuestión iraní, donde la gestión presidencial podría dar buenos resultados en breve. De Guantánamo mejor ni hablar: no se puede cerrar fácilmente el penal abierto por el gobierno Bush… porque los Estados de la Unión rehúsan sencillamente recibir peligroso terroristas en su suelo, y eso vale para demócratas como para republicanos.
Pero nada de esto sirve para explicar lo sucedió. Los reveses en Nueva Jersey y Virginia tienen que ver con la crisis económica. El tiempo está ahora tasado y eso es una ventaja, aunque no sea mucho: el año que resta para llegar a las cruciales elecciones de medio término de otoño de 2010. Esa cita sí establecerá con más claridad el humor electoral. No es seguro en absoluto que esté creciendo fuertemente el empleo para entonces (como tampoco entre nosotros). Pero sí es posible que mucho antes, tal vez en el primer trimestre del año próximo, Obama pueda presentar una victoria final y ganada a pulso en el Capitolio sobre su programa estrella: la reforma del servicio nacional de salud y su conversión en parcialmente público.
Enrique Vázquez
Fuente: Sistema Digital.
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