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La economía mundial está abandonando el período de intensa recesión observada entre septiembre de 2008 y marzo de 2009. Algunas economías como Alemania, Francia y Japón ya mostraron en el segundo trimestre de 2009 una tasa de crecimiento positiva. En EEUU fue el dato correspondiente al tercer trimestre, con un crecimiento intertrimestral del 0,9%, lo que resulta el primer avance después de cuatro trimestres consecutivos de contracción. En lo que respecta a economías emergentes, los datos correspondientes al segundo trimestre de 2009 muestran una recuperación muy intensa de las economías asiáticas, y luces (Brasil) y sombras (México, Rusia) en otras.
Más evidencias se refieren a la recuperación de las cifras relativas al comercio internacional y el incremento del precio de algunas materias primas lo que sería consistente con un repunte de actividad industrial. Y es en estos momentos cuando ya se empieza a hablar de las “estrategias de salida” y la retirada progresiva de los estímulos que desde las autoridades públicas se habían aportado para contrarrestar los efectos de la crisis. Estas medidas han sido generalizadas (desde los países avanzados hasta las economías emergentes), muy amplias (instrumentos de todo tipo, convencionales y menos convencionales) y de gran calado (el volumen de fondos ha sido ingente), como se refleja en el informe del FMI “Global Economic Prospects and Principles for Policy Exit” publicado con motivo de la reunión de los ministros de Finanzas y responsables de bancos centrales del G-20 los pasados 6 y 7 noviembre. Medidas para asegurar la liquidez en los sistemas financieros, en principio para evitar el colapso de las instituciones y posteriormente con el objeto de que llegara esta liquidez a las familias y empresas. Pero no solo relativas a la cantidad de dinero, sino también a su precio, que ha llevado a situar los tipos de interés en mínimos históricos, prácticamente a cero en el dólar y el 1% para el euro. Y, por supuesto, medidas de corte fiscal, principalmente por el lado de incrementos de gasto público, y en algunos países con reducciones en algunas figuras impositivas.
El Banco de Australia ha sido el primero en llevar a cabo una subida de tipos de interés, aunque quizá su ejemplo no sea el más extrapolable. El último comunicado de la Fed, sin embargo, no introdujo ninguna referencia que hiciera variar las expectativas sobre la evolución de su política monetaria, pues al mismo tiempo que dejaba inalterados los tipos de interés en la horquilla 0%-0,25%, como ya descontaba el mercado, continuaba señalando que éstos permanecerían reducidos todavía durante un período prolongado de tiempo. Es decir, que aunque toma nota de las señales de recuperación considera que las medidas de estímulo siguen siendo necesarias.
Uno de los elementos que más que preocupan a las autoridades es un incremento descontrolado de las tensiones inflacionistas como consecuencia de los niveles tan reducidos de tipos de interés y la importante oferta monetaria existente. Sin embargo, el riesgo de inflación parece en la actualidad reducido, dado que los niveles de consumo son todavía muy reducidos y la situación del mercado laboral y de las finanzas de las familias obligan a muchas economías a acometer un incremento del ahorro que es incompatible con presiones inflacionistas significativas, al menos durante 2010.
El FMI, en el informe mencionado, alerta de la retirada temprana de las medidas de estímulo dado que podrían lastrar las incipientes señales de mejoría. El caso japonés es una muestra de que una acción prematura en este sentido, puede abortar una recuperación no aún consolidada. Desde un punto de vista de la política fiscal, la reflexión podría ser idéntica en términos generales, es decir, no anticiparse, aunque la consideración particular de la situación de cada economía debiera ser la que marque la pauta.
EL CASO DE ESPAÑA
Para España las perspectivas de recuperación se postergan hasta la segunda mitad de 2010. Ya hemos comentado en esta tribuna la inconsistencia que resulta la articulación de una política fiscal restrictiva, de subida de determinados impuestos, con la necesidad que tiene la economía de estímulos positivos para el crecimiento. Es verdad que el déficit de las cuentas públicas se ha incrementado de manera notable, pero el stock de deuda con el que se partía al inicio de la recesión, uno de los más bajos de la UEM, proporciona cierto margen que no tenemos porqué no aprovechar. Ya habrá tiempo más adelante para regresar a la ortodoxia presupuestaria, que siendo conveniente, debería leerse con mayor flexibilidad.
Javier López Somoza
Fuente: Sistema Digital.
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