La lista de espera más absurda
Javier Díaz lleva esperando desde julio para recibir rehabilitación porque tuvo que hacer dos listas de espera: la de esta terapia y la de una ambulancia para llevarlo. En septiembre, por fin lo citaron, pero tuvieron que retrasarlo por falta de transporte. La semana pasada fue con la ambulancia, pero no tenía rehabilitación.
Si usted es tetrapléjico y al mismo tiempo necesita rehabilitación, debe armarse de paciencia. De ordinario, el Servicio Canario de Salud (SCS) no se caracteriza por su rapidez, pero en estos casos la situación roza el absurdo. En estos casos hay que coordinar la lista de espera de rehabilitación con la de ambulancias, y hacer que coincidan las dos parece casi imposible.
Es el caso de Javier Díaz González, vecino de Santa Cruz de Tenerife, que en abril de este año fue operado de las manos. "Cada cierto tiempo viene un médico francés y hace operaciones a los tetrapléjicos", explicó. La intervención, a grandes rasgos, consistía en realizarle "un injerto" en las manos para que recuperara movilidad y pudiera, por ejemplo, "hacer pinza con los dedos". Esta sencilla acción facilita a los lesionados medulares la realización de acciones cotidianas sencillas, pero al mismo tiempo complicadas si se carece de esa capacidad, como es "girar el pomo de la puerta".
Javier comenta que cuando le operaron en Las Palmas de Gran Canaria recibió cinco días de rehabilitación. Después, "por falta de camas", le enviaron de vuelta a Tenerife, donde debía continuar la rehabilitación.
"El 9 de julio fui a mi médico rehabilitador del Hospital de La Candelaria. No me dieron cita antes", comenta. En esa entrevista, el especialista decidió mandar a Javier a rehabilitación. "Me lo puso como urgente", añade.
Javier Díaz esperó y esperó y, en agosto, intentó contactar con su médico ante la falta de respuesta del servicio de rehabilitación. Tuvo que esperar hasta septiembre para poder preguntarle por su situación, ya que el especialista estaba de vacaciones, explica el afectado.
Así, le pusieron en contacto con "la organizadora" de la lista de espera de rehabilitación. "Me dijo que no estaba en la lista", comenta Javier, porque habían cerrado una lista de espera con un centro concertado y que ahora "estaba en una lista de más de 150 personas".
Javier llamó de nuevo a su especialista, quien, según la versión del afectado, decidió mandarle a rehabilitación en el Hospital de La Candelaria.
Este usuario del SCS advirtió que necesitaba un transporte para llegar hasta el Hospital de La Candelaria y, en ese punto de la historia, el proceso se embrolló aún más.
La primera cita para rehabilitación la tenía Javier el 11 de septiembre. "Me llamaron un miércoles para decirme que tenía que ir al día siguiente", explica el afectado, pero al preguntar por su transporte comenzaron los problemas. "Me dijeron que había lista de espera para el transporte porque necesito una ambulancia especial por la silla de ruedas", añade.
De esta forma, cuando Javier logró por fin obtener su primera cita para rehabilitación, dos meses después de haberla solicitado, se encontró con que se la anulaban porque tenía que entrar en la lista de espera del transporte.
Por fin, la semana pasada, Javier obtuvo transporte y hora para rehabilitación al mismo tiempo. O eso creía. "El miércoles, cuando fui a La Candelaria, el rehabilitador no sabía nada de mí. Me dijo que había tenido los papeles [su historia médica] dos o tres días y que ya no los tenía".
Así, Javier se quedó sin rehabilitación, otra vez, y tuvo que llamar por teléfono y esperar a la ambulancia "40 minutos". "La coordinadora de ambulancias me dijo que confirmó que tenía rehabilitación a esa hora", relata.
Este afectado decidió llamar y llamar hasta que por fin le pasaran con algún responsable o "con alguien que trabaje" para poder solucionar su absurda situación de listas de esperas para todo. "Por teléfono no son capaces de solucionarte el problema ni de darte nombres ni nada", explica, al tiempo que comenta que un detalle estúpido como que se haya estropeado el ascensor en su bloque ya le impide salir a buscar soluciones en persona.
"Ahora estoy esperando a que vuelvan a coincidir que tenga hora en la rehabilitación y ambulancia al mismo tiempo", se queja.
El problema de fondo de la excesiva tardanza a la hora de recibir la rehabilitación es que puede perjudicar a la movilidad de las manos del afectado y que podría perjudicar a los resultados de la operación a la que se sometió.
Por su parte, fuentes de la Consejería de Sanidad informaron a este periódico de que Javier "tiene cita para el lunes seis de octubre, a las 16:00 horas, con su ambulancia" para trasladarle. Sin embargo, al ponernos de nuevo en contacto con Javier, éste aseguró que nadie le había llamado para comunicarle tan feliz coincidencia.
Sanidad reconoció que tenía cita para el "jueves 18 de septiembre" y que ésta "se retrasó 20 días". No obstante, subrayaron que mantuvieron "contacto permanente, casi diario" con el afectado para ver cuándo podían iniciar la rehabilitación y disponía de ambulancia al mismo tiempo.
"Una lista de espera de ambulancia me parece ilógico", opina Javier, "con todas las ambulancias que hay paradas, esperando, sin hacer nada". Se trata de una lista de espera de lo más tonta.
Fuente: El Día
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