EL MIRADOR (DE JUAN GÉRVAS): UNIVERSAL
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![]() Juan Gérvas |
Madrid 29/03/2010 Desde un punto de vista teórico, el sistema sanitario universal pretende garantizar el acceso a la asistencia según la necesidad, algo que todavía está por visualizarse en la práctica y que debería ser uno de los objetivos del Gobierno, según pone de manifiesto Juan Gérvas en su comentario de hoy. |
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Todos los humanos nacemos desnudos. En el mismo sentido también morimos desnudos, pues nada nos llevamos. A veces, cuando muere un sabio o una buena persona (rara vez las dos cosas al tiempo) uno se pregunta a dónde va tanto conocimiento, tanta bondad. Parece injusto que se pierda, pues, por el contrario, la riqueza material se transmite a los herederos. Quedan, claro, el ejemplo y las publicaciones en donde se pueden transmitir algo de la bondad y del conocimiento, respectivamente. En este sentido es más egoísta la riqueza material, que a nadie extraña se herede por los descendientes, pues lo poco que se transmite de la sabiduría y de la bondad es gratuito y universal, en general. Incluso los derechos intelectuales de obras artísticas se pierden con los años, y a todos parece lógico que los ricos agreguen y sumen riquezas por herencia mientras los intelectuales y artistas transmiten gratuitamente su producción con el paso de los años. Lo primero es personal, lo segundo universal. Sin embargo, bien se dice que la experiencia es personal e intransferible. En ese sentido social el hombre es tan individual como en el sentido biológico. Cada combinación de ADN y ARN es única. Ni siquiera en los gemelos, que comparten herencia genética, se da la igualdad de la herencia epigenética. La herencia epigenética modifica la herencia genética en forma todavía mal estudiada y escasamente analizada. Por ejemplo, sabemos poco sobre la influencia a largo plazo de las condiciones de vida de la madre durante el embarazo. Ese periodo es clave en la formación y maduración del cerebro, como lo es el tiempo de lactancia y de infancia. Somos animales sociales y aunque nacemos desnudos lo hacemos en unas determinadas condiciones, previas desde el momento de la concepción, actuales en el parto, y futuras en nuestro posterior desarrollo. Esas condiciones son clave para nuestro devenir biológico y psicológico. Debería haber igualdad de oportunidades, pero nuestra capacidad intelectual y nuestra bondad tienen un gran componente social, que depende de las circunstancias en que nos desarrollemos y vivamos. Y esas circunstancias no se ofrecen por igual a todos. Así, es básica la geografía, por ejemplo. Las perspectivas del que "se equivoca" y nace en El Chad no tienen nada que ver con las del que "acierta" y nace en Canadá. Gini Corrado Gini fue un estadístico, sociólogo y demógrafo italiano conocido sobre todo por el desarrollo del "coeficiente de Gini" para medir la desigualdad social. Fundó en 1920 la revista Metron, que todavía persiste. Aunque cursó estudios de Derecho dedicó toda su vida a las aplicaciones prácticas de la Estadística (de hecho en Metron no se aceptan artículos sobre estadística que no puedan tener aplicaciones en la práctica). Llegó a catedrático de Estadística, y como tal terminó en Roma. Vivió los tiempos del fascismo italiano, al que apoyó con sus conocimientos. Fue presidente de la Sociedad Italiana de Genética y de Eugenesia (la eugenesia del siglo XIX fue el germen de muchas teorías y aplicaciones de los fascismos del siglo XX). El coeficiente de Gini se aplica estrictamente a la desigualdad de ingresos, pero también puede utilizarse para valorar la desigualdad de riqueza. Su valor oscila entre cero (0) y uno (1). Cero expresa la igualdad perfecta y uno la desigualdad máxima (un individuo posee toda la riqueza). El coeficiente se puede expresar en porcentaje, más cómodo, multiplicándolo por cien y convirtiéndolo en el índice de Gini (que oscila, obviamente, entre cero y cien). En general, a más pobreza mayor desigualdad. Así, los países más pobres del mundo presentan los índices de Gini más próximos a cien; por ejemplo, Namibia 70,7 y Bolivia 60,6. Pero uno de los países más ricos del mundo, EEUU, tiene un índice de 45 frente al de Suecia, de 23 (es el país más igualitario del mundo, y uno de los más ricos). España tiene un índice de 32,5. La riqueza no es lo es todo; cuenta también la sociedad y su organización. Desigualdad y diferencia Nacemos desnudos y diferentes. La sociedad nos hace más diferentes por la discriminación, la acción de dar un trato distinto según características varias. Por supuesto, la diferencia es inevitable y muchas veces gozosa. Por ejemplo, los varones y las mujeres somos diferentes, gracias a dios, y eso da pie a la sexualidad heterosexual, entre otras muchas bellas cosas. Cuestión distinta es la discriminación por cuestión de sexo ("de género", dicen los que mal traducen del inglés). Lo mismo sucede en cualquier otro ejemplo, como el color de la piel. Blancos y negros somos diferentes, pues la pigmentación de la piel es distinta. Cuestión sin relación con la diferencia es la discriminación de negros (o blancos) por el hecho de serlo. Los ejemplos son infinitos, pues la capacidad de discriminación de la sociedad es asombrosa. Así, se discrimina por características físicas (los altos y de presencia agradable viven otra existencia muy diferente a la de los bajos y feos), por anomalías (la vida de los sordos puede llegar a ser un infierno, como la es muchas veces para los subnormales, o con problemas mentales como esquizofrenia), por actividad sexual (no hace muchos años la homosexualidad se incluía entre las enfermedades mentales, y aún en nuestros días es delito castigado con muerte en algunos países y en casi todos motivo de discriminación negativa), por religión, por nivel cultural, por riqueza y por otras mil causas. Sistema sanitario universal Dice la Biblia que "de cada uno, según capacidad; a cada uno, según necesidad". En los países desarrollados se aplica esta sentencia en lo que respecta a salud de forma que se promueve el acceso a los cuidados sanitarios según necesidad, no según capacidad de pago. Por ello se ofrece un sistema sanitario universal, gratuito en el punto de atención. Desde luego, para la salud lo más importante no es el acceso efectivo a servicios médicos gratuitos, sino cosas tan simples como los años de educación formal, o la justa distribución de la riqueza. Así, los países con mejor índice de Gini, con menos desigualdad, tienen mejor salud mental, menor uso de drogas, menor número de embarazos no queridos, y mayor expectativa de vida. Y estos resultados no dependen de la riqueza sino de la menor desigualdad. El sistema sanitario universal pretende asegurar el acceso efectivo según necesidad. Cubre a toda la población, y no discrimina ni por riqueza, ni por cultura, ni por educación, ni por clase social. En teoría. En la práctica se deberían implantar normas de transparencia que demostrasen ese acceso efectivo según necesidad. Por ejemplo, que el acceso de los Ministros del Gobierno a los especialistas es similar, por necesidad, al acceso de los habitantes de La Mina, en Barcelona. Algo impensable hoy en España. Algo que debería ser bandera de un Gobierno socialista. ¿O no? Juan Gérvas ( jgervasc at meditex.es) es Médico General y promotor del Equipo CESCA |
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Fuente: Acta Sanitaria.













