JUAN ABARCA mucho (cada vez más) Y MANIPULA MEJOR (apoyado en el grupo Vocento)

Viernes, Junio 11, 2010

By Tomás Ardid

En concreto en el Diario Montañés. Me voy a encargar hoy de hacer la Mirada Crítica para BOLETÍN INFORMATIVO DE LA SANIDAD PÚBLICA. Públicaba el otro día el Diario Alternativo de Izquierda en Sanidad y los Servicios Públicos, un artículo del Diario Montañés (Grupo Vocento, vease ABC), cuyo título era ya suficientemente elocuente: El sector privado supone ya el 30% de la sanidad en España. Pero es insuficiente. Todo el artículo no tiene desperdicio. Incluida la foto de una Clínica Privada que ponía IGUALATORIO. Mensaje doblemente subliminal: Por una lado “comer la oreja” de que ahí nos igualamos todos. Sofisma donde los haya, porque un Igualatorio es un sitio donde se hacen igualas. Vamos que de moderno nada, pues las igualas se hacían en el Siglo XIX, a falta de Seguridad Social. Todavía se hacen, y al parecer hay grupos de negocio con nuestra salud que pretenden recuperar ese sistema. Vaya modernidad y vaya innovación; en tecnología podrá ser pero cuando las cosas se complican, siempre estamos los de la Pública al quite.

En el relato del mencionado diario se dicen cosas en el Argumentario del Gran Mecenas (al menos la cabeza visible que lo mismo hay alguien más gordo detrás) de la Cadena Hospitales Madrid (y digo Cadena en el sentido Hostelero que viene de la misma raíz etimológica de Hospital y viceversa), que son verdades a medias para crear un estado de opinión a favor de lo privado. Veamos.

Dicen que hay que buscar que se pueda desgravar las pólizas de seguros privados, como se desgravan los Partidos Políticos. Además de entrañar un cierto tufillo antidemócratico la comparación (dicen por ahí que las comparaciones son odiosas), es otro planteamiento engañoso y artero. Porque realmente lo que desgrava a los Partidos Políticos son las donaciones. Es decir las cantidades que se exceden de una cuota normal e individual en forma pecuniaria o especie (inmuebles, etc.). Por lo tanto lo que pretenden es que el usuario de a pie “pique” y vote la cuestión como lo más “liberal” del mundo y que puede elegir entre médicos. A la hora de la verdad esto lo que significa, si se quiere acoger a la Ley49/2002 de 23 de diciembre, modificada por Modificada por la Ley 46/2003, de 25 de noviembre (B.O.E.26.11.2003), Modificada por la Ley 62/2003, de 30 de diciembre (B.OE. 31.12.2003), Ley 22/2005 de 18 de noviembre. (B.O.E. 30.12.2004) Ley 4/2004, de 29 de diciembre (B.O.E. 30.12.2004) Modificada por Ley 4/2006, de 29 de marzo (B.O.E. 30.03.2006), no se encuentra nada para el usuario individual. Es decir el planteamiento lleva encerrado la “perversión” jurídica de pretender que las donaciones a lo privado se consideren de utilidad pública. Ni más ni menos. Al pan, pan y al vino vino.

En cuanto a la otra pata del Argumentario sobre que ya existía la desgravación en Hacienda para Sanidad, es otra verdad a medias, con la misma intención que la anterior. A saber, lo que antes era desgravar gastos sanitarios en la Sanidad Pública (no se olvide esto si se quiere decir la verdad del todo) -medicinas, protésis, gafas, y tratamientos prolongados-, ahora pretenden que estos gastos, de personas que se pueden pagar pólizas importantes de dinero -que no están al alcance de los trabajadores mileuristas como los privilegiados funcionarios valga el ejemplo- y pagarse medicinas de precios desorbitados, o tratamientos carísimos en el sector privado, que se puedan desgravar. Y aquí ya no hace falta “picar” hay toda una clase social que sería fiel y admiradora de esta propuesta.

A costa del erario público. Lo que además de ahondar en las diferencias sociales, incluso en lo que debería igualar a los ciudadanos, que son los Servicios Públicos, lo que vertebra la sociedad en definitiva, resulta una ofensa a los más desfavorecidos que jamás van a poder acceder a esas pólizas y, avanzando como va avanzando el sector privado en la Sanidad, tendrán que recurrir a algo tan moderno e innovador como “la Beneficencia”. O sea más de lo mismo en cuanto a volver a sistemas del siglo XIX, maquillados con nuevas técnologías para ricos empresarios y banqueros que nos piden que nos apretemos el cinturón, para seguir el ritmo de beneficios que se marcan al año. Todo un muestrario de interés social.

Fuente: Un rojillo en el ático

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