By Bibliotecario
En este último capítulo sobre LIBROS DE CABECERA, hay que decir que según relataba la autora, la clasificación de los libros se hacía por contenido. Comentaba ya entonces que cada vez era menor el número de ingresos de niños en los hospitales gracias a la acción de los Centros de Salud. Sin embargo en determinados servicios de atención pediátrica se había experimentado un espectacular aumento en los últimos años, fenómeno que se producía prácticamente a nivel nacional.
Ello lo relacionaba, en Salamanca, al Servicio de Alergias, aunque había algunos más. En general eran los servicios que no necesitaban de ingresos, en el sentido clásico del término, pero si de largas horas de estancia en el hospital por el tipo de enfermedad.
Para ello era necesario crear un espacio para que los niños pudiran leer, si así lo quisieran. Se hizo una selección de títulos, pero todo ello nada más dedicado al entretenimiento. Faltaba, por tanto, la posibilidad de formar, si el ingreso del niño era de un tiempo suficiente como para que produjera en éste una alteración notable en su escolarización y en su arraigo familiar y social.
Para el éxito de este proyecto había sido necesario, según la documentación que obra en mi poder, de la dedicación exclusiva de una persona del equipo inicial a esta experiencia, en la que en un principio participaban todos. Esto propiciaba, tanto con el personal médico como con la población hospitalizada, un trato más cordial, estableciéndose lazos absolutamente necesarios para el desempeño de la función.
Los autores del programa querían que este proyecto fuera un instrumento de comunicación entre la sociedad y la población hospitalizada, por medio de los libros.
La experiencia daba gran valor al diálogo. Se consideraban representantes de la sociedad habitual de ese enfermo, y querían dar la posibilidad al enfermo, sin paternalismos o falsas protecciones, de seguir enriqueciendo su vida.
En cualquier caso, ésta era una experiencia muy positiva que incluía, además, una serie de actividades de animación bibliotecaria como visitas de autores, la “Hora del Cuento”, etc.
Además la Fundación tenía firmado un convenio con la Escuela de Trabajo Social de Salamanca para que los alumnos de dicha escuela, que realizasen la especialidad de animación sociocultural, desarrollaran sus prácticas en las bibliotecas de los hospitales.
Una experiencia altamente positiva que me sirvió como acicate para completar mi propuesta de Biblioteca Hospitalaria de Atención al Paciente Infanto-Juvenil, que desarrollaré en los próximos post.
Fuente: Bibliotecas Hospitalarias












