En días tan señalados como estos (?), queremos iniciar esta nueva entrega de nuestro aclamado diario con una oración, pues entendemos que la humanidad las necesita para encontrar consuelo y justificación ante tanto abuso político y económico. Héla:
<<Dios, ayúdame a tener fuerza para cambiar las cosas que puedo cambiar, para soportar las cosas que no puedo cambiar, pero, sobre todo, dame inteligencia para comprender la diferencia>>.
Su autor es santo Tomás Moro, decapitado por Enrique VIII de Inglaterra, alias el misógino, por elegir entre la Iglesia y él.
BESTIARIO
- Una señora argentina de la alta sociedad observó con escándalo que “ahora se están muriendo personas que nunca se murieron”.
- El psicobiólogo Herman Peeke, de la universidad de California (UCLA) dispuso de 102.000$ para estudiar si “los peces que beben tequila se muestran más agresivos que los que beben ginebra”.
Ahora comprendermos el significado del prefijo “psico”.
- El avestruz es el resultado de mezclar una jirafa con un mosquito, según afirmó el célebre historiador romano Plinio el viejo.
- Un tribunal de Tennessee dictaminó que, si una jauría de perros se detiene sobre la vía del tren, el maquinista no está obligado a tocar el silbato como aviso una vez por cada animal.
- Barcelona, junio de 1909.- “En casa del presidente de la Sociedad de san Federico, se realizará durante los días 16 y 17, entre 8 y 12 de la mañana, el reparto de bonos a los pobres que acrediten llamarse Federico”.
- Una antigua leyenda árabe relata que el alminar o minarete de la gran mezquita de Mosul (Iraq) se inclinó ante Mahoma cuando pasó ante él, y aún no se ha recuperado.
- El jefe de las tropas griegas durante la guerra contra Turquía de 1921, general Hajiänestis, dirigía la contienda desde un yate, pues creía tener las piernas de azúcar o cristal y, en consecuencia, temía romperse. Por contra, tenía el estómago de hormigón armado.
- “¿Qué habría sido del cristianismo, si Jesús, en vez de ser condenado a muerte en la cruz, hubiera sido condenado a ocho u diez años y hubiera salido a los tres por buena conducta”, se preguntó un senador usamericano apellidado Donovan, según el libro “Las 766 estupideces más grandes que se han dicho nunca”.
- La divina Cleopatra se ganó el apelativo “Meriochene” (la boca que devora) en un banquete donde practicó la felación -fellare, chupar- a más de cien invitados (a los que costó echar después), según la leyenda.












