Esta entrega es de la semana siguiente a la anterior -de esta que termina haremos un relato en la próxima entrega- todavía no se había ido el dictador, y a día de hoy tampoco. Las dictaduras empiezan imponiéndose en sangre -Anuar el Sadat fue asesinado después de la firma con Jimmy Carter y Menajem Bejin de los Acuerdos de Camp David- evitando la transición democrática completa en Egipto. Con la subida al poder de Hosni Mubarak, el pueblo Egipcio ha sufrido varias décadas de dictadura. Sin embargo, desde su fundación como Estado Independiente Egipto ha formado parte de un grupo muy extenso de países árabes con tradición laica, progresista en algunos casos notables -incluido Egipto en su fundación y seguido por Anuar el Sadat- y, sobre todo, culta.
En esa tradición han estado países como Siria, Irak, y el pueblo palestino, o la propia Turquía actual. El Nasserismo en Egipto, Kamal Ata Turq en Turquía, los Partidos Baas de Siria e Irak, o la Suiza de Oriente Medio (así se denominaba a la cosmopolita sociedad libanesa). En la tradición laica se puede incluir a la antigua Persia (hoy rebautizada ficiticiamente como Irán) a pesar del fantasmagórico emperador pro occidental. La monarquía que se implantó en la fundación de Afganistan, que siguió la tradición al derrocamiento de la monarquía instaurando un régimen pro-ruso, hasta la sospechosa llegada de los talibanes al poder por un grupo “desmadrado” del control de la CIA.
El asesinato de Anuar el Sadat iba en el mismo terreno que el de los talibanes, pero aparentemente no frutificó, aunque nunca se ha despejado el interrogante del giro que supuso en la política de Egipto este magnicidio, detrás del cual se instauró el control militar del pais con Hosni Mubarak a la cabeza hacia “Occidente” (USA).
Puestas así las cosas, resulta harto chocante que se haya ido apoderando de todos los países de tradición laica un creciente movimiento islamista de corte integrista y autoritario, En algunos triunfó, como Afganistán que sin embargo no se inclinó del lado américano, al triunfar su movimiento, después del triunfo de la involucón islámica en Persia (no supuso la caida del Sha la democracia sino el surgimiento de unos nuevos emperadores con sotana y turbante) que tampoco supuso la inclinación hacia Estados Unidos.
Para no “cometer errores” anteriores se dejó de promover revueltas para ir directamente a la intervención exterior como en Irak. El resultado fue demoledor para Estados Unidos, pues fue el impulso aún mayor de los movimientos Islamistas. En esas estábamos cuando a la llegada de Obama a la Presidencia de los Estados Unidos, parece que la tendencia se invierte con las revueltas en el Magreb buscando la democracia. De ello también ha habido un reflejo en Yemen que estuvo dividido en dos, con una parte con un régimen proruso también laicista, aunque no democrático.
De esta “ola” se han librado -es por eso de lo chocante- Marruecos, Argelia, Libia o la propia Arabia Sauidta o los Emiratos Árabes, además de Kuwait. Los Fosfatos -para los abonos mundiales- y el Petroleo está garantizado en control por los gendarmes del Imperio.
Volvemos a reiterar nuestro deseo de que esta vez los pueblos que reclaman libertad y democracia de una forma que está consiguiendo conmovernos e incluso volver a despertar conciencias de rebelión ante los poderes que no tienen en cuenta las necesidades reales de los pueblos, consigan sus propósitos, sin la manipulación, ni de servicios secretos, ni de “presiones” exteriores que no san las de ayudar al mundo árabe a retornar a la brillante cultura e integración social que supuso su origen, como lo demostró la antigua Córdoba esa que un obispo se empeña en empequeñecer. Estaremos atentos en las siguientes entregas.













