Blanca Calvo sobre el copago / repago en las bibliotecas públicas.

ste verano en Iwetel se ha discutido mucho sobre el posible copago en las bibliotecas públicas. O mejor habría que llamarlo repago. Como han señalado algunos participantes ya pagamos por ellas con nuestros impuestos. Así que volver a pagar sería un repago.

Nos hemos encontrado con sorpresas desagradables como la de enterarnos que en nuestra Comunidad de Madrid, en Torrejón de Ardoz, hay que pagar todos los años por el carnet de la biblioteca.

Fuente: http://unavueltaporlared.blogspot.com/20… Fotografía: Raquel Melero. Diseño: Proknil

Pero también hemos leído, con el mismo agrado de siempre, la opinión de Blanca Calvo sobre el tema:

‘Queridos compañeros: ¡Menos mal que también hay pensamiento en agosto! Están siendo muy interesantes vuestros mensajes. Aquí va mi aportación.

Desde hace años estamos hablando sobre el futuro de las bibliotecas, y cuando tocamos ese tema tendemos a pensar en el peligro que puede suponer la aparición de nuevos hábitos, nacidos al calor de la tecnología. Nos preguntamos si, con la revolución tecnológica, las bibliotecas van a seguir teniendo un papel en la sociedad. Y la sociedad nos está contestando que sí todos los días, llenando las bibliotecas de gente, pero nosotros seguimos con las dudas.

Yo creo que, si de verdad las bibliotecas están amenazadas (en el futuro y en el presente) no es por la tecnología sino por la falta de alimento. Por la financiación escasa. Por unos representantes públicos que, habiendo derrochado en lo superfluo, tienen ahora la tentación de racanear en lo necesario.

Hay muchas razones de peso para afirmar que el servicio bibliotecario es, por naturaleza, gratuito. Lo han dicho y lo dicen la IFLA y la UNESCO y lo insinúa, en su artículo 9.2, la Constitución española. Pero es a nosotros a quienes toca defender ese principio, con todos los argumentos que se nos ocurran y con todos los procedimientos que nos parezcan oportunos (medios de comunicación, ámbito profesional, la calle…) porque, si no somos capaces de convencer de eso a la sociedad, tampoco la convenceremos de que lea, se forme y piense por sí misma. Y, de ser así, mejor es que vayamos pensando en cambiar de trabajo.

Nosotros sabemos que las bibliotecas son, además de necesarias, tremendamente rentables. Si dividimos la cantidad de dinero que se invierte en una biblioteca cualquiera entre todos y cada uno de los servicios que esa biblioteca da, se deduce su enorme rentabilidad social. Pero eso tenemos que transmitirlo, que divulgarlo. Están empezando a pasar cosas graves: recortes presupuestarios y de plantilla, reducción de actividades, privatización de servicios… Y, si nos quedamos parados, pasarán más. No sé muy bien cómo, pero tenemos que organizar nuestra oposición a esas medidas.

Por otra parte, ¿seremos tan ingenuos de pensar que, en el caso de que se ponga precio a los servicios bibliotecarios, lo que se recaude va a redundar en beneficio de las bibliotecas? No, compañeros: si se llega a esa malversación de la idea de biblioteca, el hipotético dinero recaudado irá a una cuenta restringida de la institución a la que pertenezcamos. Y será esa institución la que decida dónde se gasta ese dinero. Desde la provincia en la que trabajo os puedo decir que, fácilmente, se podría gastar en toros, que, eso sí, es una gran necesidad social.

Sigamos pensando. Abrazos

Blanca Calvo’

Plataforma para la creación del Colegio Oficial de Archiveros, Bibliotecarios y Documentalistas de Madrid

Bibliotecas Hospitalarias.

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