Las bibliotecas en las cárceles: bibliotecas y libertad (I)

Se ha escrito mucho, y se ha hablado más, aunque por contra exista una ignorancia social sobre el inmenso mundo de las bibliotecas, y el papel que contribuye a la sociedad. Y ya para que hablar sobre sus funciones, sus tipos, sus usuarios, la labor que desempeña el estereotipado trabajador de biblioteca, etc. Qué duda cabe que también existe, notas definitorias en infinidad de libros amarillos, manuales que muy pocos se habrán leído, y muchos ni acabado.

Existe también una fraseología relevante en la Internet, citas célebres, definiciones basadas en metáforas creadas a voluntad de muchos intelectuales que han sentido siempre la curiosidad por el misterio, la cultura y conocimiento que alberga y designa la palabra Biblioteca. Y es que, aparte de esto, la biblioteca representa un lugar de culto (sin que se entienda esta como una orden monástica o un santuario donde se tenga predilección por orar a los libros). Voy más allá, refiriéndome al culto como lugar donde uno se culturiza, obtiene conocimiento y, sobretodo, alcanza la libertad con mayúsculas. Pues, entiéndase, que no se puede andar con pasos dubitativos, y rechazar, separando el concepto de biblioteca con el de libertad. ¿Pues a caso yendo a la biblioteca no es uno más libre? ¿A caso la lectura no nos hace volar in situ en libertad?
Uno manifiesta su capacidad de elegir entre multitud de opciones, de libros. Uno imagina, uno se evade. Uno elige, uno es libre.

Como decía antes, se ha escrito e interpretado mucho sobre las bibliotecas, sus clases, sus funciones, sus objetivos, su idiosincrasia…pero hay un tema que poco se toca y que se debería tocar más sobretodo en las aulas de la Facultad.
Y es la labor que tiene que desempeñar la biblioteca de un centro penitenciario, el papel que tiene que desempeñar el bibliotecario que trabaja en ella ¿qué conocimientos debe tener? Puesto que es una biblioteca específica, el bibliotecario debe reunir una serie de requisitos especiales, un sobreesfuerzo psicológico y de comunicación, pues más a menudo que de vez en cuando se olvida, se ignora el papel de la comunicación en nuestro oficio. La comunicación forma parte (como diría un profesor mío) de la terna: información-comunicación-documentación.

La labor de comunicarse bien en un trabajo donde la interacción supone encontrarse en el podio de las herramientas bibliotecarias de gran eficacia. Y, cómo no, tener unos conocimientos prácticos y útiles para trabajar en la biblioteca, los cuales los usuarios van a ser los destinatarios del fruto de esos conocimientos poniéndolos en práctica en su gestión y sus servicios ¿qué materiales tiene que comprender la colección de esa biblioteca? ¿Cuáles son sus objetivos primordiales? ¿qué necesidades de información tendrán que satisfacer? ¿cuál es el plan de actuación, el programa por el cual se acoge la biblioteca para llevar a cabo su cometido?

Uno de los temas por los cuales se tiene que trabajar a fondo, irremediablemente, es el tema de la reinserción. Por ello, uno de los objetivos clave que debe desempeñar la biblioteca es colaborar con otros servicios penitenciarios dedicados a reinsertar a los presos, prepararles para que cuando salgan, sean ya ciudadanos de bien, personas con dignidad donde puedan volver a integrarse en esa sociedad civil que le ha dado una segunda oportunidad…

Por tanto, esta biblioteca debe ofrecer los servicios suficientes para que el preso lleve a cabo el proceso de reinserción desde el minuto uno. Los presos tendrán que tener libre acceso a materiales culturales, didácticos, instructivos, recreativos, de divulgación, en materias como por ejemplo: Ética, Derecho, investigación legal, material referente sobre casos, actividades de ocio y de recreación didáctica (tertulias literarias, talleres de lectura, proyección de películas en aulas bien acondicionadas para ello, etc.) apoyo al estudio, a la lectura y a la alfabetización. Pues no nos olvidemos, la mayoría de los cautivos tienen un nivel deficiente de formación y una pobre educación, y este es el motivo esencial de la delincuencia.

Por ello hay que incentivar actividades que promuevan la alfabetización. Cuánto mejor sea la alfabetización mejor se reeduca y menos posibilidad habrá de reincidir en la delincuencia.

Además de esto, hay que elaborar actividades donde se formen a los presidiarios en verdaderos usuarios de información, donde aprendan a utilizar, diferenciar y acceder a todos los recursos y servicios que ofrece una biblioteca, también apoyo a los programas de rehabilitación, servicios de referencia y ayuda, información sobre la comunidad exterior, informándole de cómo reintegrarse a la sociedad, donde la biblioteca actúa como un centro de información, apoyo al aprendizaje del preso, creación de espacios idóneos, de instalaciones adecuadas donde se establezca el retiro del personal cautivo a fin de que éste como usuario pueda usar libremente los servicios y recursos de la biblioteca.

En definitiva, se trata de un proceso de reeducación donde toda acción y gestión que se lleve a cabo tiene un fuerte calado social y una proyección pedagógica indudables, pero sobre todo un desarrollo fundamental como persona por parte del recluso durante su permanencia en la cárcel. Pues sería lógico decir que hay que establecer un claro aprendizaje moral, un aprendizaje en valores. ¿Puesto que es la cárcel si no es reinserción? ¿Qué es reinserción sino es aprender con valores? ¿Cómo se puede adoptar medidas de reinserción, sin hablar de aprendizaje y reeducación, y mucho menos sin una biblioteca en el centro penitenciario que lo organice y lo gestione? El aprendizaje, la reeducación, y en definitiva, reintegrarse en la sociedad civil no deben comprometer la seguridad de la prisión, sino comprometer con las instituciones pertinentes, con sus trabajadores y, especialmente con el trabajo desempeñado por el bibliotecario, pues, indudablemente éste repercutirá en anular o no la filosofía que sostiene la labor pedagógica y de libertad que es una de sus firmes misiones y el procedimiento para que el cautivo tenga una segunda y mejor oportunidad…

Biblogtecarios

Bibliotecas Hospitalarias.

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