Conspirando con gaseosa en la biblioteca de Muskiz

Para quienes amamos esta profesión y la vivimos al 100%, nada más gratificante e ilustrativo que visitar de vez en cuando otras bibliotecas. Para desvirtualizar compañeros, para visitar a aquellos que ya conoces y tienes ganas de volver a ver, para pasar un rato agradable en un lugar distinto (gastronomía típica mediante), y sobre todo para intercambiar puntos de vista y experiencias sobre lo nuestro, el “biblioturismo” es una experiencia sanísima y muy, muy recomendable.

Los planetas se alinearon y llego por fin el día de ir a visitar la biblioteca de Muskiz. Ya me había saltado demasiadas veces esa salida de autopista, ya tenía ganas, ya no tenía excusa. Porque si digo Muskiz, lo primero que nos viene a la cabeza (a aquellos que no somos de la tierra), es “biblioteca”. Todo profesional de la información entiende Muskiz (o al menos debería) como una referencia, como un puntero láser que desprende mucha luz y hacia el que es inevitable y necesario mirar. Porque Muskiz esta en todo, en tod@s, y se reinventa cada día, nos reinventa.

Casi cuando Tim O`Reilly acababa de inventar el concepto web 2.0 (2004), Muskiz ya había creado un blog de reseñas literarias (2005). Cuando Twitter aún preguntaba What are you doing?, Muskiz ya tuiteaba (2007), y seis años antes del propio Ayuntamiento de Muskiz, la biblioteca ya tenía web propia (2002). Y así con todo.

Pero el gran valor de Muskiz no es ese. Lo que hace grande a Muskiz, es que toda la investigación y la puesta en marcha de proyectos sociales para su biblioteca, los ha compartido, y ha implicado a todos sus colegas en el proyecto, con una intensa labor pedagógica y la cooperación como bandera. El Liburutegien haria (canal de sindicación para las bibliotecas vascas) y el Bateginik (boletín de novedades de las bibliotecas de Euskadi) son solo algunos ejemplos.

Con este precedente ¿quién no ha pensado alguna vez en pasarse por esta biblioteca? Y si a eso le sumamos el anfitrión de lujo que “regenta” el espacio, ¿tenemos alguna excusa? La respuesta es, no.

Nada más llegar al pueblo de Muskiz preguntamos al primer transeúnte que encontramos sobre dónde está la biblioteca y, ¡sorpresa! nos responde positivamente. Este es un aspecto que puede parecer una tontería, pero yo lo valoro muy mucho. No es la primera vez que me pasa, pero pocos son los pueblos en los que si preguntas al primer lugareño que te encuentras por la ubicación de la biblioteca, te saben responder.

Fachada biblioteca de Muskiz

La biblioteca está situada en el mismo edificio de la Casa de Cultura, justo a la entrada del pueblo. Accedemos por la puerta lateral izquierda y, al contrario que la antigua sede de la biblioteca situada en la primera planta y en la que estuvieron desde 1988, la nueva biblioteca de Muskiz (2008) se encuentra en la segunda planta del edificio.

Al llegar a la biblioteca vemos en primer plano el mostrador en el que trabajan Inma y Ayala, que según nos cuenta Fernando, son quienes llevan el peso del trabajo diario en la biblioteca y de quienes habla maravillas. Desde el despacho que se encuentra justo detrás del mostrador, nos saluda Fernando que esta “conspirando con gaseosa”. Sale a saludarnos y ante nuestro tono susurrante por la presencia de algún que otro lector, nos comenta en tono normal que “se puede hablar”, y es que “el silencio es un servicio que esta biblioteca no garantiza

A partir de este momento comienza la conversación con Fernando sobre múltiples aspectos del funcionamiento de la red de bibliotecas de Euskadi (destacando el servicio de préstamo interbibliotecario especialmente) y sobre la historia de la biblioteca de Muskiz, mientras vamos a conocer las antiguas dependencias de la biblioteca.

La historia de la biblioteca de Muskiz, es una historia que va íntimamente ligada a la figura de Fernando Juárez. Biblioteca de Muskiz es Fernando Juárez y Fernando Juárez es biblioteca de Muskiz. Ambos han vivido un crecimiento y evolución en cuanto a los conceptos y a la forma de trabajar en bibliotecas que son sumamente interesantes.

Como tantas bibliotecas de pueblo la biblioteca de Muskiz subsistía en un espacio pequeño y bajo la indiferencia absoluta de sus políticos. Y como tantos bibliotecarios de pueblo, Fernando luchaba día a día por mejorar los espacios y los servicios de la biblioteca. Esta es una lucha muy a largo plazo, y como en todas las batallas hay momentos de desasosiego en los que decides abandonarlo todo para centrarte en otras cosas que te den mayor satisfacción, y Fernando decidió cambiar su biblioteca con lo que tenía al alcance de su mano porque “si no puedes cambiar la realidad física de tu biblioteca, si puedes cambiar la virtual” y a partir de ahí empezaron a nacer la web de la biblioteca (2002), los blogs (2005), el canal de sindicación de contenidos de las bibliotecas vascas (2006), el Twitter (2007)…

Y es que tal y como Fernando plasmo en su ponencia de 2006 en el III Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas, “la filosofía de la web 2.0 nos puede ayudar a crear una biblioteca pública más activa y participativa: el usuario y la participación son la clave para el éxito de las nuevas iniciativas”.

Usuario y participación, dos conceptos clave que están en la filosofía de Fernando, pero su concepto usuario va más allá del lector que acude todas las semanas a nuestra biblioteca. Para Fernando existe un usuario tan importante como nuestros lectores naturales, y es el usuario-biblioteca, es decir, nuestros colegas, pues Fernando trata de “inocular el virus” y de “buscar complicidades” con sus compañeros de profesión. Ante mi halago al respecto, Fernando dice que eso no es más que “actitud”, es decir, un manera de ser y de comportarse, sin más adornos.

Su herramienta fetiche es Twitter, de la que comenta que “exige un manejo profundo de la tecnología” haciendo un símil con el vino al señalar que “es como cuando comienzas a beber vino, que al principio te cuesta, pero poco a poco vas haciendo el paladar”.

Y poco a poco van cambiando los conceptos y los usos de la biblioteca de Muskiz. En sus inicios, un pequeño cristal en la puerta principal de la biblioteca molestaba sumamente a sus bibliotecarios por la cantidad de curiosos que se asomaban al mismo solo para mirar tímidamente. Hoy en la nueva biblioteca, todo es cristal en la puerta principal, para ver como Fernando, Inma y Ayala trabajan, para invitar a entrar.

Cristalera entrada biblioteca Muskiz

Hablando sobre dispositivos electrónicos y sus contenidos, para Fernando “esa batalla está perdida”, pero comenta que efectivamente “los dispositivos electrónicos vienen con un listado infinito de libros, pero no hay nadie que te diga qué leer, y eso es lo que nosotros damos

Y en lo que nosotros podemos ofrecer, Muskiz sigue trabajando, “conspirando”, innovando.

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