¿Se puede ir a la cárcel por construir una biblioteca?.

Pues lo mismo si. Sí se lleva a cabo la propuesta de que el Gobierno perseguirá penalmente a los gestores públicos que no cumplan el techo de gasto. Ahora se la va a tener que pensar dos veces el alcalde, por ejemplo, que quiera dotar a sus conciudadanos de una biblioteca pública. Puede acabar en la cárcel por ello.

Bibliotecaria Sin Tijeras sabe que para llegar a lanzar una idea tan descabellada hace falta un trabajo previo de bombardeo ideológico que consiga convencer a la población que la culpa de la crisis es del despilfarro público. Como muestra BST va a analizar/desmontar el artículo “Cuando todo iba bien los ayuntamientos construyeron piscinas, bibliotecas… Ahora mantenerlas es una ruina” que ha localizado gracias a la interesante reflexión sobre las bibliotecas y la crisis realizada por Lluís Anglada.

El artículo está trufado de ideología neoliberal que, como siempre, se intenta pasar como de sentido común. Por ejemplo:

“La demanda de los ciudadanos es infinita”, señala Núria Bosch. La tarea del político es ponerle límite.

BST pensaba que al contrario la tarea del político, en una democracia, es servir al pueblo que lo elige. Los políticos a los que tenían que haber puesto límites era a los banqueros y financieros que con su comportamiento irresponsable son los que nos han llevado al caos económico actual. A ellos si se les tenía que haber parado los pies.

En cuanto a la biblioteca en concreto el artículo se refiere  a la de Reus en Tarragona:

‘Es la opción que ha adoptado el nuevo gobierno municipal de Reus, donde el próximo mes debía inaugurarse la biblioteca pública Pere Anguera, íntegramente financiada por el municipio que debía acoger la gran biblioteca del prócer cultural reusense. La obra ha costado 1,2 millones de euros y, por ahora, su apertura ha sido aplazada. El concejal de Cultura, Joaquim Sorio, admite que no hay dinero suficiente para equiparla y que cuando lo hagan sólo abrirá a media jornada. No hay para más.

Cierto, para un país modesto, sumergido en una grave crisis, dilapidar así el espacio construido y el dinero es un desastre que desafía la inteligencia y la imaginación de los gestores, a menudo, herederos de esas situaciones anómalas’.

Reus (Baix Camp). Pere Anguera, un prócer de la cultura de Reus, se va a quedar sin la biblioteca que debía preservar su memoria. Los 15.000 volúmenes que legó a la ciudad no tendrán dónde cobijarse por ahora. Los ajustes presupuestarios han obligado a posponer su apertura. Cuando abra, si lo hace, lo hará a media jornada Vicenç Llurba

¿Dilapidar el dinero construir una biblioteca pública?. BST supone que al articulista le parecería mucho mejor que ese dinero se hubiese empleado en algo más “útil” como salvar a bancos y cajas de ahorro en lo que está empleando dinero público a mansalva. Para eso si hay dinero.

Además lo que sí es un despilfarro es dejar la biblioteca sin abrir. Una biblioteca fantasma, como las llama BST, no sirve de nada significa hacer inútil todo el dinero que haya costado el edificio. Un edificio que además se irá deteriorando con el tiempo por el abandono.

Pero en este mundo al revés en el que vivimos el premio que reciban alcaldes que hagan y abran bibliotecas públicas para sus ciudadanos puede ser el de la cárcel.

Bibliotecas Hospitalarias

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