Presentación ACTUA en Barcelona (desde la denuncia de la salud como mercancía y la sanidad como botín)

Intervención de Àngels Martínez Castells en la presentación del libro ACTÚA en el FNAC el pasado viernes.

Con una sala de la FNAC absolutamente llena, con gente de pie y una sensación –creo que muy compartida– de estar entre amigos, el pasado viernes se presentó ACTUA en Barcelona con su coordinadora, Rosa Maria Artal, presidiendo la mesa y algunos de sus autores: Ignacio Escolar, Sergio Pérez Acebrón, Albert Recio y yo misma. Después de una breve panorámica del libro en la que Rosa María Artal habló de manera expresa de los autores ausentes, cada uno de los presentes fue explicando lo más importante de su aportación al volumen,  con mi excepción. Me sentí motivada a empezar mi intervención haciendo un pequeño homenaje a  mi maestro, Fabián Estapé, quien el año anterior, al recibiir el volumen de Reacciona, lo había calificado como un libro de ensayo fundamental para entender lo que estaba sucediendo, y nos animó a seguir la tarea. ACTÚA sigue, con solvencia que creo demostrada, sus deseos.

Fabián Estape, como Federico Mayor Zaragoza y no digamos ya José Luis Sampedro, desmontan la interesada y mezquina coartada de que toda persona “de bien” debe ser rebelde en su juventud y conservadora en su madurez. Lo único que pretenden justificar quienes asumen aires ridículamente doctos al hacer aseveraciones de este tipo, es su incapacidad para transitar el saludable camino que transcurre desde el egoísmo al altruísmo (pasando por un supuesto centrismo que nunca existió).

A Estapé debo también otra pasión: la de valorar la importancia de la salud pública (y desde una perspectiva muy propia de nuestro país). Nos explicaba en las aulas y en los seminarios que la  Barcelona de hace dos siglos era una ciudad cuya población no dejaba de crecer en una área amurallada que se mantenía invariable, recorrida por callejuelas estrechas que formaban laberintos sin oxígeno en los que anidaban todas las enfermedades mientras se desarrollaba la industrialización y con ella, un proletariado que parecía no tener futuro.  La esperanza de vida de 36 años para las clases acomodadas se reducía a 23 para la inmensa mayoría. Una condición imprescindible para mejorar la salud y la vida de las personas era derrumbar las murallas. Pero era tan cómodo poder someter la ciudad a golpe de cañón, desde los recintos militares de La Ciutadella y Montjuich…!. Abrir la ciudad significaba también poder escapar de una ratonera inmunda, y libertad.

Quien mejor supo expresarlo fue el médico e higienista Pere Felip Monlau, con un trabajo titulado «Abajo las murallas», un grito compartido por la inmensa mayoría de la población… Sin embargo, hay que esperar a 1854, el año de la primera Huelga General en Catalunya que dura 9 días, el año que una epidemia de cólera mató a 9000 personas, para que empezaran a  derribarse las murallas.

Hoy, en Barcelona, la esperanza de vida ha crecido de manera espectacular, pero la diferencia entre barrios y clases sociales sigue siendo una desigualdad insultante. Hoy, en Barcelona, hay 3000 personas sin hogar, obligadas a dormir en refugios o a la intemperie, mientras los comedores sociales no dan abasto para cubrir las necesidades vitales de cada vez más personas. Hoy,  las  personas con enfermedades crónicas son consideradas un oneroso gasto para el sistema, mientras las personas enfermas de  fibromialgia, diabetes, síndrome de fatiga crónica, sensibilidad química múltiple, etc…ven recortadas sus prestaciones, negada la investigación, privatizada su atención. No las asume  el mismo sistema que las ha producido y que demuestra, con ellas, la propia inviabilidad de un estilo de vida y  de producción que nos aboca a la enfermedad y al malestar.

Pero ahora también, como en tiempos de Monlau, es imprescindible que nos entreguemos a los ejercicios más saludables: entre ellos, la practica de la solidaridad. Con Dani e Isma. Que entendieron perfectamente que hoy más que nunca, no caben murallas entre los distintos segmentos sociales (estudiantes y asalariados o personas en el paro), que  lo que está en juego es la salud y la vida del 99% frente un 1% de la avaricia… Frente al 1% de la opresión que defienden sus aprendices de esbirros. Esos que ahora bombardean  Barcelona con pelotas de goma y gases lacrimógenos, o los que quieren devolvernos, con las neuronas apresadas con cilicios, al tiempo del Fuero de los Españoles, sin huelgas ni manifestaciones, sin sistema publico de salud pero con un carcomido entramado de beneficencia en el que cae incluso TV3.

La practica de la solidaridad que da sentido también la Iniciativa penal popular en el ámbito de la salud. Un instrumento que incorpora fuerza cívica a las personas enfermas, las que han sido injustamente tratadas por unos recortes que son auténticos destrozos en los derechos de ciudadanía. Una práctica de solidaridad que es la única manera de entender la salud (no la ausencia de enfermedad) sino la posibilidad de tener cubiertas las necesidades en colectivo, que gocemos de la autonomía necesaria como personas y como sociedad, y que en el ejercicio de la solidaridad ya no haya  más víctimasde miedos ensayados, de  amedrentamientos programados, de fobias con las que quieren intoxicarnos, dividirnos, confundirnos…enfermarnos y, en definitiva, encerrarnos de nuevo en estrechas e insalubles murallas .

No es sano que nos ahogue nuestra indignación, que no podamos respirar nuestra dignidad.

Vuelve a cobrar vigencia el grito de ¡Abajo las murallas!  Con la palabra y la insurgencia.  Exigiendo buen gobierno, respeto, transparencia y cuentas claras: como hacen Marta y Albano, editores de cafeambllet, y que son demandados por la defensa del honor, para que siga existiendo el horror de la corrupción en servicios públicos tan importantes como la sanidad.

Cuando están encendidas todas las señales de alarma de la desigualdad social, cuando los corruptos confesos están en libertad y  son amenazados o encarcelados quienes defienden una vida mejor para todos, desde mi organización, Dempeus per la Salut Pública, entendemos que la defensa de la libertad de expresión y  de los derechos de ciudadanía, pasa ahora, más que nunca, por la defensa decidida, abierta y valiente de la salud que quieren transformar en mercancía, y de la sanidad, que se está convirtiendo en su botín.

Fuente: Punts de Vista

Dempeus per la salut pública

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