Fuente: Laotrafsp.com
(04-9-07) – Una disciplina propia del mercado capitalista que, últimamente, abunda en prácticamente en todas las ponencias congresuales de los – hoy mal llamados – sindicatos de clase. Una actividad que, por otra parte, ha existido siempre aunque nadie se hubiera atrevido a etiquetarla, y darle contenido "científico", ante las contradicciones éticas, políticas y sociales que entrañaba en el mundo del trabajo.
La evolución del sindicalismo, en los últimos años, ha terminado con esas timideces trasnochadas e, incluso, ya empiezan a aparecer especialistas y escuelas en esta innovadora materia.
Esta rama no reconocida del Marketing (entre los puristas, que nó entre algunos avispados sindicalistas) no consiste en competir, sólo, por regalar el mechero más bonito, ó la linterna más "molona", en las elecciones sindicales. Tampoco en pasear un autobús lleno de colorines y pegatinas de UGT, como pudo verse en Madrid en la caravana del Día Mundial del Orgullo Gay. Ni siquiera (vayan uds. a saber si un día lo vemos) en qué, Llongueras, por ejemplo, saque al mercado una línea de "mechas sindicales", ó que la Plataforma Cibeles escenifique un desfile sobre las próximas tendencias en "moda sindical" Otoño/Invierno.
Si, en las estructuras organizativas de los sindicatos, aun no se ha creado la Secretaría de Marketing es debido, simplemente, a la timidez de sus dirigentes que temen una mayor identificación con el mundo empresarial, si es que, hoy, aun cabe mayor identificación. Como disciplina de estudio, el Marketing, nace en el siglo XX, en los últimos 60 años; sus estudiosos coinciden en atribuirle a Adam Smith el origen de este pensamiento cuando describía la "soberanía del consumidor", aunque fue Levitt quien asentó la idea en 1969 afirmando que el propósito de una empresa era "crear y mantener un cliente". Sobra explicar la biografía de estos dos monstruos de la economía capitalista tan cercanos e inspiradores (sobre todo el primero) del nacimiento de las organizaciones obreras.
Los autores más puristas coinciden, también, en describir que, este pensamiento/filosofia/función, promueve el intercambio de productos de valor con sus semejantes, definiendo intercambio como el acto en el que alguien obtiene algo (p. ej. un producto o servicio) entregando alguna cosa a cambio (p. ej. dinero), y que constituye un instrumento muy eficaz para competir con otras empresas.
Esa competencia entre "empresas" es clara en el mundillo sindical: UGT tiene que guerrear con CC.OO. en la venta del producto, y en la fidelización de sus clientes: trabajadores y afiliados; éstos últimos, menos, ya que una especie de sectarismo clientelar suele mantenerlos fieles a la "empresa". Como podría pensarse, el Marketing Sindical no se utiliza para competir, al menos de forma directa, con la empresa sin comillas. Es una lucha a "mordiscos" para captar clientes que mantengan el nivel de representación social necesario para seguir chupando de la teta del Gobierno en un cómodo duopolio pretendiendo, por otro lado, perpetuar las bonanzas y beneficios de que disfrutan sus acomodados dirigentes.
Para ello diseñan cursos como el que la FSP-UGT de Madrid ha incluido dentro de sus actividades formativas del IV Acuerdo de Formación Contínua de las Administraciones Públicas (AFCAP). Un Curso de Marketing Sindical con el objetivo de: Diseñar y aplicar técnicas de marketing en el ámbito de los servicios públicos, y con contenidos tan interesantes para los cuadros sindicales como son:
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Objetivos del Marketing Público.
- Peculiaridades de los servicios y mercados públicos.
- Técnicas de estudios de mercados.
- Evaluación de la respuesta de los ciudadanos que utilizan servicios públicos.
- Programación de campañas de comunicación.
Las "ciencias de vender motos" han evolucionado tanto en tan corto espacio de tiempo, que se pueden encontrar hasta una docena de diferentes tipos de marketing: Empresarial, Sindical, Social, Social Corporativo, Público, Político, de Instituciones No Lucrativas, etc, etc. Hasta, si potenciamos nuestra imaginación, podemos llegar a imaginar el marketing underground, el marketing de Igualdad, el de Vegetarianos, …… la cosa es vender y que les compren. La estupidez humana del siglo XXI ha llegado a definir la compra-venta no lucrativa. ¡¡ Tóquense los cojones, con perdón !!.
Si reparamos en los contenidos del curso reseñado, veremos que, en realidad, corresponden a materias propias del llamado Marketing Público. Es decir, aquel que persigue acercar la Administración del Estado a los ciudadanos sin perseguir una finalidad lucrativa, pero utilizando estrategias de prospección y análisis propias del mercadeo. Primo-hermano del llamado Marketing Político que, esencialmente, consiste en "vender la burra" para que los electores introduzcan "mi papelito" en la urna; también genéticamente unido al Marketing Social: modificar las costumbres o actitudes del público en general y conducirlas hacia estados que se consideren más beneficiosos para toda la sociedad (o para quienes intentan modificarlas).
Pero, claro, es que el Marketing Sindical se hace complicado de definir. ¿Es la cuota de mercado la representatividad obtenida en las elecciones sindicales?; ¿Son las resoluciones congresuales el Plan Estratégico?; ¿Los consumidores son los afiliados, y los vendedores los representantes sindicales?. Sea como fuere, hoy en día, cuando se hace referencia a esta materia es como sinónimo de humo; algo no tangible que los sindicatos "venden", pura propaganda que, tan sólo, los más incautos "compran".
En nada, veremos ofertas de afiliación 2×1 con entrega de una vajilla de loza a los cien primeros afortunados.













